Pensamiento estratégico en entornos en transformación

No hace falta insistir mucho. Vivimos en un mundo con un ritmo de cambio nunca antes experimentado, hasta tal punto que el conocido acrónimo VUCA ya se nos quedó corto, emergiendo la etiqueta “BANI” (frágil, ansioso, no lineal e incomprensible).

La pregunta sobre la que quiero reflexionar en la entrada de hoy es hasta qué punto en este entorno tan cambiante y complejo sigue teniendo sentido o no aplicar pensamiento estratégico, y en el caso de que sí lo tenga, en qué debe ser distinto del proceso clásico de pensamiento estratégico en entornos más estables.

En este sentido voy muy al grano con mi posicionamiento: Creo que en este entorno BANI se hace aún más necesario el análisis estratégico que establezca una orientación estratégica de nuestras organizaciones, ya que, si no, éstas podrían ir a la deriva como consecuencia de este contexto aparentemente caótico.

Al mismo tiempo, parece claro que el enfoque clásico de análisis estratégico no es del todo idóneo para ser aplicado en un entorno tan diferente como el de hace 15 o 20 años. Vamos a centrarnos entonces en los aspectos clave para que ese pensamiento estratégico esté adaptado a nuestro entorno en transformación:

1. Comenzar por la Visión de futuro

El enfoque clásico de análisis estratégico comienza por el análisis de la realidad actual. Nuestro entorno actual requiere que los planes estratégicos sean transformadores, y para ello es importante que el primer paso conecte con un paradigma diferente del actual, y esto se consigue empezando con la generación de una visión ilusionante del futuro de la organización.

2. Ampliar el análisis inicial

El DAFO como herramienta clásica de análisis estratégico, sigue siendo una herramienta válida. Al mismo tiempo hay algunos aspectos no reflejados en el DAFO que considero muy importantes en el comentado contexto:

  • Es necesario reflejar las interrelaciones entre los distintos factores.
  • Es necesario tener en cuenta el grado de importancia y permeabilidad de cada uno de los factores.
  • Es importante considerar las tendencias que hoy aún no son una realidad tangible pero que con toda probabilidad afectaran al desarrollo de nuestras organizaciones en los próximos meses y años, aunque no tengamos total certeza de cómo será ese impacto.

3. Dotar de mayor flexibilidad a los planes estratégicos

Incluso en el plan estratégico mejor pensado, la realidad se empeñará en aportar circunstancias que no habrán podido ser previstas. Esto requiere de pautas efectivas de revisión y flexibilidad en el desarrollo de los planes. También hace recomendable que el alcance temporal de los planes estratégicos deba ser más corto.

4. Contemplar escenarios futuros

A pesar del alto nivel de incertidumbre que esto supondrá, es importante en el pensamiento estratégico contemplar diversos escenarios futuros relacionados con las tendencias de mayor relevancia y posible impacto en nuestro negocio. Para esta clave, la metodología de Scenario Planning de Paul Schoemaker resulta muy efectiva.

Con estos aspectos en mente que nos permiten adaptar las claves del pensamiento estratégico al entorno actual en transformación, podemos garantizar la utilidad de esta competencia, como una de las más importantes en el ámbito directivo.

Jesús Martínez Bustos.
CEO en focus inside.

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